La historia de la Porcelana

La porcelana ha sido considerada desde sus orígenes como un artículo de lujo, se ha utilizado para brindar exclusividad y sofisticación. Con su belleza, su blancura, su tacto suave y la transparencia que la caracteriza, es perfecta, capaz de iluminar una mesa, realzar un plato y dar vida a una comida por sí sola.

Gracias a sus propiedades, la facilidad que tiene para ser moldeada y su infinidad de aplicaciones, la porcelana ha sido digna de la realeza desde siempre. Es el material que más utiliza para la elaboración de adornos y para la decoración, y probablemente el que más se usa para la fabricación de las vajillas gracias a su resistencia, su delicadeza y su textura.

Así que hoy queremos contarte un poco de la historia de este maravilloso material...

 

Porcelana La Compañia Francesa

Hasta el siglo XVI la porcelana era desconocida en Europa. Fue gracias a Marco Polo que se conoció la porcelana, y también gracias a él se le otorgó ese nombre cuando se refirió a ella como Porcellana al verla por primera vez. En su famoso Libro de las Maravillas, habla de la belleza de la cerámica china, y al mismo tiempo cuenta que los chinos extraían las conchas de un molusco llamado porcellana en italiano. Fue en la Edad Media cuando llegó a este continente, y fue en ese entonces que se comenzaron a importar grandes cantidades de piezas de porcelana desde China.

Las piezas de alfarería por esos tiempos, eran hechas de loza o terracota, tenían una apariencia gruesa y una textura áspera en comparación con la porcelana. Por lo tanto, al ver la pureza de la porcelana, su blancura, brillo, textura, lo traslúcida y delgada que es, pero dura y resistente al calor a la vez, en Europa quedaron maravillados, la cerámica local que se utilizaba en ese entonces no tenía dichas propiedades.

Al comienzo, llegaron a pensar que quizá podría ser algún tipo de piedra preciosa, pues no sabían que era una cerámica. Incluso llegaron a nombrarla como “El oro blanco”. Era algo exótico, las vajillas que estaban hechas con porcelana eran muy elaboradas y tenían una gran variedad de diseños, por lo que la idea de que un objeto así pudiera llegar a ser una obra de arte, era revolucionaria.

La porcelana rápidamente se convirtió en un producto que en la clase alta tenía mucha demanda. No era barata, pues tener alguna pieza de porcelana denotaba un símbolo de un alto poder adquisitivo, estatus y buen gusto.

Pero, ¿en realidad de dónde proviene la porcelana?

El descubrimiento de la porcelana, tuvo lugar en China entre los siglos VII y X, fue durante la época de la Dinastía Sung que alcanzó su máximo esplendor. Se remontan 4.000 años atrás las primeras piezas elaboradas con este material. Aunque hasta el siglo XIII es cuando realmente la porcelana se hace popular.

Su descubrimiento se dio gracias a varios intentos de producir un tipo de arcilla que imitara al jade. Este tipo de porcelana se distingue por su resplandor, su color blanco crudo, su dureza y fácil limpieza, aunque debido a su naturaleza vidriosa tiene la particularidad de astillarse con mayor facilidad en comparación con otras porcelanas.

La porcelana, en aquella época llamada yao, es un material impermeable y traslúcido que nació de la mezcla de dos minerales: el caolín y el feldespato. El caolín, es un mineral de arcilla de color blanco, al que los chinos le atribuían la capacidad de mantener la forma de las pierzas durante la cocción. Al feldespato, le otorgaron la característica de proporcionar a la porcelana la un acabado vidrioso.

Su fabricación tiene varios procesos, entre ellos está el calibrado, el torneado automático, el prensado, el colado por inyección y el colado en moldes de yeso. Luego de una primera cocción a 1.000ºC durante aproximadamente 18 horas, las piezas de porcelana vuelven a ser cocidas a una temperatura al rededor de los 1.400ºC. Gracias a ello, cuenta con la característica de ser  resistente, blanca, traslúcida e impermeable.

Muchos experimentaron, e intentaron producir la porcelana, pero no lo lograron, pues se mantuvo durante muchos años en secreto la fórmula de su producción, aunque gracias a esos intentos, descubrieron un nuevo tipo de porcelana llamada “Porcelana blanda o suave”.

A lo largo de los años, se fueron desarrollando varias mejoras en el proceso de fabricación de la porcelana gracias a los avances tecnológicos y el mejoramiento de la técnica. Los franceses, se centraron en perfeccionar la pureza y la blancura de este material, y los ingleses por otro lado, se centraron en el desarrollo y la precisión de los acabados logrando hacer de la porcelana una verdadera obras de arte.


Dejar un comentario