Manteles de Hule vs. Manteles Resinados

Los manteles tienen una función clave que es proteger nuestras mesas de las manchas, los golpes y del calor de los platos. Pero tienen un beneficio extra, y es que también pueden ser un elemento estético que nos permite re-decorar nuestros espacios cuantas veces queramos, y darles un nuevo aire.

Tradicionalmente los manteles han sido de tela sin ningún tipo de acabado o recubrimiento, pero es verdad que suelen ser muy complicados a la hora de lavar, las manchas son difíciles de quitar y además su perdurabilidad depende mucho del uso que se les dé.

Con el paso de los años, los manteles resinados, han ido haciéndose más populares. Llegaron para quedarse y para hacernos la vida un poco más fácil.

Los manteles antimanchas, como su nombre bien dice, tienen la particularidad que están elaborados con materiales textiles y además llevan un recubrimiento que puede ser plastificado o de resina, que en principio, los impermeabilizará evitando así que los líquidos y la suciedad los manchen.

Pero ¿qué es lo que los hace tan populares?

Sencillo, su practicidad. Al momento de la limpieza nos pueden ahorrar bastantes dolores de cabeza, nos facilitan la vida, y además brindan una mayor protección a nuestras mesas. Repelen los líquidos, la suciedad y la grasa, se limpian con tan solo pasar un trapo húmedo sobre ellos y el mantenimiento que requieren es prácticamente nulo porque no requieren ser lavados ni tampoco planchados.

Son la solución perfecta cuando queremos disfrutar de una mesa bonita todos los días sin la necesidad de estresarnos por la limpieza.

 Estos manteles antimanchas los puedes encontrar en Hule o en Tela Resinada.

¿Cuál es la diferencia entre unos y otros?

Los manteles resinados están hechos con una tela que tiene un recubrimiento de resina o teflón, el cual ayuda a impermeabilizar la tela, no permite la absorción de las manchas y evita que la suciedad y la humedad los arruinen. Este recubrimiento ayudará también a que no se arruguen y no requieran tantos lavados. Además tienen una gran perdurabilidad en el tiempo. El teflón no se cae con la limpieza ni los lavados.

Los manteles de hule son plastificados, lo cual también los impermeabiliza por completo. Sin embargo, ser plastificados les hace ser mucho más rígidos que los resinados, por lo que no tienen caída. Esto hace que su aspecto no sea muy estético y ni agradables al tacto. Además, si se guardan con demasiados pliegues, podrían terminar estropeándose por completo.

Ambos tienen la gran ventaja que pueden ser limpiados con gran facilidad. No necesitan ser planchados ya que no se arrugan, pero en el caso de los manteles resinados sí se puede aplicar calor periódicamente para reactivar el teflón, a diferencia de los manteles de hule que NO pueden ser planchados bajo ninguna circunstancia.

Los manteles resinados, son mucho más bonitos que los manteles de hule, pues su textura es agradable al tacto y visualmente no tienen ese aspecto plastificado, de hecho el acabado es muy elegante y los puedes conseguir en diferentes bases textiles: algodón, lino, seda, etc. Los hay en una gran variedad de colores, diseños y estampados.

En La Compañía Francesa todos nuestro manteles antimanchas son resinados. Son la mejor opción para lograr una mesa elegante y a la vez dejar de preocuparte por las manchas y la limpieza. Puedes ver todos nuestros manteles resinados aquí.

Si quieres saber más a cerca de los Manteles Resinados y cómo limpiarlos adecuadamente, puedes visitar este artículo.


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